El Banco Central ofrecía (todavía ofrece) un terreno fértil para las corridas, sin reservas que le dan poder de fuego para responder ante maniobras especulativas. El primer anuncio de Silvina Batakis estuvo dirigido a intentar frenar esa corrida, pero la incertidumbre siguió algunas semanas más y recién a fines de julio pareciera haberse alcanzado una tregua.  Los efectos más severos se dieron a principios de mes, pero el impacto en los precios se siguió sintiendo las semanas subsiguientes (el seguimiento de precios de supermercados IPS-CESO registra una variación mensual del 7,9% durante julio).

Los tipos de cambio paralelos se incrementaron un 28% en el mes, aún después de la baja de los últimos días. La brecha cambiaria continúa en torno al 140%. Lo preocupante para la gestión de la política económica es el impacto que tuvo esta dinámica financiera en los precios, a pesar de que el tipo de cambio oficial se incrementó “solamente” un 4,5% durante julio. Los datos amargos son dos: una inercia afianzada en valores más altos que los previos al shock de la guerra en Ucrania y una correa de transmisión más directa entre los tipos de cambio paralelos y los precios. Esta última aceleración en los precios se da sin que haya habido ninguna devaluación del tipo de cambio oficial, como sí los hubo en los antecedentes de 2018 y 2019. Para lo que se ve desde junio para acá, tampoco se puede adjudicar al conflicto internacional. El desanclaje de los precios respecto de los típicos instrumentos de política económica (tipo de cambio y tarifas) reduce el margen de cualquier programa que no ataque la inercia inflacionaria.

 

Tipo de Cambio oficial y precios. Variación anualizada del promedio móvil de 3 meses

Fuente: CESO en base a BCRA

La dificultad del Banco Central para acumular reservas hacía cada vez más difícil que se sostuviera el crecimiento económico que se venía dando hasta mitad de año porque, las importaciones ni siquiera dejaron un margen positivo en el saldo comercial en el mes de junio. Vale insistir en el punto que muchas veces no se tiene en cuenta cuando se menciona “el superávit comercial de USD 30.000M que tuvimos”: las importaciones y exportaciones de bienes son solo una parte de las transacciones que nuestro país tiene con el resto del mundo. El saldo comercial positivo es necesario para disponer de los dólares para el pago de los servicios, los intereses de deuda, el turismo, el ahorro y los pagos de deuda que suelen ser deficitarios y no se incluyen en el saldo comercial. Si contamos todos esos usos de los dólares, algunos más indispensables que otros pero ninguno anulable del todo, ese monto que parece muy significativo deja de ser tan importante para acumular reservas.

 

Compra de reservas acumuladas en cada año

Fuente: CESO en base a BCRA

En este escenario apremiante apareció la necesidad de volver a acudir al único sector en condiciones de aportar dólares en cantidades significativas en el corto plazo: el sector agroexportador. La inconclusa tarea de diversificar las exportaciones hace que a la hora de necesitar divisas, los exportadores agropecuarios sigan teniendo la capacidad de poner contra las cuerdas a un gobierno, independientemente de su afinidad política con el oficialismo de turno. Sin embargo, las exportaciones realizadas hasta el mes de junio no permiten hablar de una retención de exportaciones significativa. Las menores cantidades exportadas se pueden explicar porque, gracias a los altos precios en la primera mitad del año – en aceite de soja +33% i.a., en harina y pellets +11% i.a. y en granos +17% ia. – pudieron cubrir los costos con menores cantidades exportadas que el año pasado. También debe considerarse que la cosecha es un 7% menor en volumen que la del año pasado. En un escenario “normal” las exportaciones podrían haber sido superiores en unos USD 1.500M el primer semestre. Estamos a la espera de los datos de julio, que podrían haber sumado otros USD 1.000 M a las exportaciones pendientes.

Exportaciones del complejo soja enero-junio 2022. En USD mill.

Exportaciones del complejo soja enero-junio 2022. En miles de Tns

Fuente: CESO en base a INDEC

Lo amenazante es la perspectiva hacia adelante, ya que las altas importaciones de energía siguen firmes en el corto plazo, por lo menos hasta septiembre. Las importaciones de GNL en el mes de agosto suman USD 600 millones comparados a los USD 1.000 millones de julio pero puede haber faltantes de gas, ya que IEASA dejó desierta una licitación en la que recibió ofertas con valores de USD 50/MMBTU cuando venía pagando en promedio 28. Hoy el precio ronda los USD 65, así que pareciera menos factible todavía que se concrete la compra de los cuatro barcos que se dejaron vacantes.

La estrategia de adelantar retenciones en agosto sirve solamente para la coyuntura. De hecho, es una medida que es costosa en reservas porque permite a los exportadores acceder a dólares a $240 por el 30% del valor exportado. Es decir, con el escenario anterior a la Com. “A” 7556 del BCRA, si había exportaciones por USD 1.000 M, eso se tenía que liquidar en el mercado mayorista y para dolarizarse tenían que ir con los pesos al dólar MEP o CCL. Ahora, podrán comprar  USD 125 M cada USD 1.000 M exportados, usando el 30% de los pesos que le quedan en mano después de exportar y pagar retenciones.

Si el objetivo es incrementar las reservas en unos USD 6.000 M para fin de año, no podrá ser gracias a nuevas exportaciones porque no van a salir de un repollo. El intento de captar dólares por turismo se diluye en medio de la burocracia y la incertidumbre para una persona que viene de vacaciones, a veces pocos días. Por lo tanto, la tarea está en administrar las distintas fuentes de demanda de dólares.

Solucionar la demanda de dólares con brocha gorda, es decir, una recesión generalizada es costoso innecesariamente en términos de empleo e ingresos. Para generar un saldo de USD 6.000 M con una caída generalizada de la actividad, las importaciones tendrían que contraerse un 10% lo que se condice con una caída de la actividad del 3%.

Durante el primer trimestre, la actividad se incrementó un 0,9% respecto del trimestre anterior sin estacionalidad (s.e.). Manteniendo ese mismo PBI sin cambios por el resto del año se tendría un crecimiento del 4% para el promedio de 2022 respecto de 2021, solamente por el efecto estadístico. Es el crecimiento que está previsto en el memorándum con el FMI. Ya en el segundo trimestre se estima que siga teniendo un crecimiento del 0,4% s.e. y el impacto más fuerte se daría en el tercer trimestre, con una caída que podría superar el 1% s.e. Aún así, el PBI podría crecer 3,5% este año pero con un nivel menor en el segundo semestre. Esto dará aire por una menor demanda de importaciones pero será necesario pasar las posiciones arancelarias que hoy tienen Licencia Automática (LA) al régimen de Licencias No Automáticas. Como se vio, hasta hay yates que ingresan bajo LA sin declaraciones previas, un despropósito.

Sobre la contención de la demanda de dólares, dos medidas se tomaron en relación al turismo emisivo: incrementar los cargos que se pagan en concepto de anticipo al impuesto a las ganancias del 35% al 45% y hacer efectivo el límite de USD 200 mensuales por tarjeta, obligando a refinanciar el saldo que supere ese monto. De estas medidas, la primera no mueve el amperímetro para quienes hoy viajan al exterior mientras que la segunda puede ser mucho más efectiva.

El escenario de fragilidad – que va a persistir – elimina el entusiasmo de figuras individuales que puedan ser las garantes de la estabilidad si no se toman otras medidas de forma complementaria. Indefectiblemente se deberá recurrir a maniobras defensivas y ofensivas para enfrentar una crisis que, cuando se crea administrada, puede tener nuevas oleadas.

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