En el marco del cambio de gabinete del Poder Ejecutivo Nacional que contempla la asunción de Jaime Perczyk como nuevo titular del Ministerio de Educación de la Nación, los educadores que llevan adelante el plan de terminalidad educativa territorial denominado Plan FinEs, solicitan a través de un petitorio de firmas, sumar la adhesión de toda la comunidad educativa a los efectos de visibilizar la problemática en torno a su funcionamiento.

En ese sentido, desde Atalaya Sur dialogamos con el Licenciado Daniel Benadava, referente pedagógico de la Sede del Plan FinES “Hermanos Latinoamericanos” de Villa 20 – Lugano, quien manifestó que una vez finalizada la campaña de firmas, solicitarán una reunión con el flamante titular de la cartera de educación.

– ¿Qué es el Plan FinEs?

“La Ley de Educación Nacional N° 26.206 establece como finalidad garantizar el cumplimiento de la obligatoriedad escolar y, así mismo, promueve “enfrentar situaciones de injusticia, marginación, estigmatización y otras formas de discriminación que afecten el ejercicio pleno del derecho a la educación”, señaló. Y continuó: “En el marco de esta política educativa se crea el Plan Fines que, teniendo como finalidad que jóvenes y adultos terminen sus estudios primarios y secundarios, le brinda a sus alumnos la posibilidad de estar dentro del sistema educativo que tiempo atrás los había excluido.
En particular eran los habitantes de los barrios más humildes quienes con frecuencia veían vulnerado su derecho de acceder a la educación ya que, por cuestiones de horarios y lejanía con los centros educativos, muchas veces les resultaba imposible finalizar sus estudios primarios o secundarios”, contó.

El docente consideró además que “por todos estos motivos, en el año 2008 el Estado argentino implementa el Plan Fines que, teniendo como propósito que jóvenes y adultos puedan finalizar sus estudios primarios y secundarios, como reza en sus prerrogativas; “se caracteriza por su adaptabilidad y capacidad de articulación entre organismos estatales y organizaciones de la sociedad civil que permiten generar condiciones de universalidad en la educación de jóvenes y adultos”, y que además, “su cercanía con el territorio posibilitan cubrir la demanda efectiva de la población”, reflexiona.

– Desde la comunidad educativa del Plan Fines CABA están elevando una nota con un serie de reivindicaciones para el sostenimiento y la continuidad del mismo en los barrios ¿puede contarnos de qué se trata y cómo impacta su aprobación ?

“Las demandas que en este momento tiene la comunidad educativa del Plan FinEs son, básicamente, las mismas que estamos sosteniendo desde su creación”, sostuvo y enumeró algunas de las reivindicaciones más relevantes:

  • Que los docentes perciban un salario digno en forma anual y continua.
  • Que el valor de su hora cátedra sea igual al estipulado en las distintas paritarias docentes que a lo largo del año se realizan para los profesores que, realizando idéntica labor, trabajan en el ámbito de los Centros de Enseñanza Nivel Secundario (CENS).
  • Que les reconozcan su derecho a vacaciones pagas, antigüedad y puntaje, y demás derechos estatutarios,
  • Que exista un reconocimiento laboral y salarial de los Referentes Pedagógicos de las sedes del Plan FinEs que están ubicadas en el territorio del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (GCBA),  teniendo en cuenta que los mismos ejercen tareas similares a los directores de la Escuela Para Jóvenes y Adultos(EPJA), ya que son responsables de las acciones implementadas en las sedes tanto de los docentes, como de los alumnos.

En la misma línea, sumó a la lista otra serie de reivindicaciones que se plantean en el petitorio:

  • Que lxs estudiantes reciban el apoyo económico, social, cultural y pedagógico necesario para garantizar la igualdad de oportunidades y posibilidades que le permitan completar la educación obligatoria.
  • Que las sedes donde cobra vida el Plan, tenga el apoyo económico necesario para que lxs estudiantes puedan contar con insumos básicos para llevar adelante un proceso de enseñanza y aprendizaje de calidad en un contexto de higiene.

En relación a las demandas mencionadas, por ejemplo, en general los docentes -que cumplen una función idéntica a la de un profesor de un Cens- tienen un contrato que dura 9 meses y no se tiene en cuenta en el mismo la antigüedad ni, por ende, tienen vacaciones pagas”, cuestionó.

– ¿Que cantidad de docentes y estudiantes están afectados al plan en total, y en particular en Villa 20?

“El año pasado, en el ámbito del GCBA, había dentro de FinEs aproximadamente un total de 4000 estudiantes y 400 docentes. En Villa 20 hay una demanda sostenida y creciente de su población por comenzar sus estudios secundarios pero no siempre hay cupo. En el fondo, siempre, hay un problema de presupuesto para sostener su funcionamiento”.
Al respecto, el docente aclaró que “FinEs depende en forma directa del Ministerio de Educación de Nación que articula con las jurisdicciones para que el Plan cobre vida. En nuestro caso el presupuesto sale en forma directa de Nación y es fijo y anual. En base a ese presupuesto nuestra jurisdicción realiza los pagos a los docentes y proyecta cuántas comisiones se pueden abrir. En general, año tras año, no se pueden abrir nuevas comisiones con lo cual siempre es la misma cantidad de gente que puede ingresar y, en muchos casos, los referentes tenemos que hacer listas de espera porque -más allá de nuestra voluntad y del interés de la población- hay un límite de personas que pueden estudiar que está dado por las variables que mencioné y por el tamaño de las aulas. Las personas que no ingresan a estudiar con nosotros no lo hacen en otro lugar porque tendrían que ir a un Cens y, al no haber uno adentro del barrio, deciden postergar su sueño de terminar la secundaria. FinEs es una propuesta pedagógica basada en la territorialidad y, por ende, se ajusta a las necesidades de la gente porque la escuela les queda cerca de la casa y eso le facilita estudiar”, afirmó.

– ¿Como fue/es la transición de la cursada antes y durante la pandemia?

“Compleja, como el resto de la vida misma.
La propuesta pedagógica del Plan se basa en la territorialidad y en la presencialidad. En muchos casos nuestros estudiantes no tienen los recursos tecnológicos necesarios, ni una conexión a Internet estable o acceso a Wi Fi, ni las competencias tecnológicas suficientes, como para llevar adelante clases en forma virtual.
En muchos casos también ocurría que en una casa donde conviven madre, padre e hijos, hay un solo celular que en muchos casos es obsoleto y a través de ese recurso todos tenían que continuar con las clases y entregar las actividades que los maestros y / o profesores les proponían.
Fue una tarea titánica y, en muchos casos, los adultos decidieron dejar de estudiar porque la prioridad era que sus hijos puedan seguir con la primaria o secundaria.
Otra cuestión compleja que trajo aparejada la pandemia fue que muchos de nuestros estudiantes perdieron sus trabajos y, por ende, se vieron obligados a realizar changas en cualquier horario por o cual tampoco pudieron continuar con las clases porque perdían el “hilo” de las clases.
También muchas de nuestras estudiantes son mujeres y el único espacio que encontraban para estudiar y salir del “rol” de amas de casa era cuando concurrían a la escuela. Con la pandemia este rol se profundizó y tuvieron que dedicarse más tiempo al cuidado de sus hijos y del hogar. Y, así, tuvieron que abandonar los estudios.
Sin embargo, y a pesar de todo lo que comenté, muchas personas pudieron continuar con sus estudios o terminarlos lo cual, sin duda, fue una gran alegría para todos. Para que esto fuera posible, además del indudable esfuerzo de los estudiantes, fue fundamental el compromiso de los docentes y referentes que -a pesar de la precarización laboral en la que trabajan- pusieron todo de si para acompañar a los estudiantes de la mejor manera”, expresó.

– ¿Cuáles son las expectativas en el plano educativo en esta nueva coyuntura?

“FinEs es un Plan y de ahí en más, en algún punto, corre la misma suerte y desgracia que el resto de los planes existentes en nuestro país. Por lo general, un plan que implementa el Estado debería ser una política transitoria para mitigar o solucionar un problema concreto pero, lamentablemente, en nuestro país los planes se convirtieron en “políticas” permanentes que no logran solucionar de manera definitiva el problema al que apuntan y, por ende, el mismo persiste en el tiempo.
Tal vez la precarización en la que nos encontramos esta vinculado con que FinEs continúe siendo un Plan y no una política educativa en la que, sostenida en el tiempo, sus trabajadores y estudiantes tengan los mismos derechos que sus pares de Cens.
El problema es que para que esto ocurre se necesita, indudablemente, una mayor inversión económica por parte del Estado.
Año tras año desde la comunidad de FinEs trabajamos, e intentamos organizarnos, para que el Estado implemente políticas eficaces para que nuestra propuesta pedagógica sea jerarquizada lo cual implicaría que tanto docentes como estudiantes podamos ejercer nuestros derechos en forma plena”, añadió.
“No estamos reclamando una dádiva gubernamental sino, por el contrario, estamos demandando que el Estado reconozca en forma plena nuestros derechos”, completó el Licenciado Daniel Benadava

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Fuente: Atalaya Sur – Proyecto Comunidad

 

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