Graciela González Jara, referente del Barrio 20 e integrante de Proyecto Comunidad, dialogó con FM La Patriada, sobre los contagios que se están produciendo en el barrio y la falta de un protocolo adecuado.

Graciela González Jara fue hisopada el viernes, junto a tres compañeros, de los cuales sólo ella fue confirmada como positiva en Covid-19.

«De los 71 casos que había hasta el viernes pasado, ya tenemos 117. El número va aumentando», afirmó la referente.

También Gabriel González Jara manifestó que «como organización, veníamos dentro de un espacio, que es Unidad Vecinal Villa 20, con otras organizaciones, para ponerle el pecho a la situación del barrio y el retraso a la urbanización».

Eso debido a la urgencia por resolver «cuestiones necesarias que no sucedían dentro del barrio», como la urbanización, pero,  cuando presentaron su posición al Gobierno de la Ciudad, «se da la pandemia y el aislamiento», contó.

La crisis sanitaria vino a quebrar «todo lo que ya venía bastante deteriorado», aseguró.

En ese sentido, aseveró que desde el barrio presentaron «un protocolo que nadie quiso escuchar, ni leer. Nosotros lo escribimos, se contemplaba todo lo que podía suceder dentro del barrio y como contener la crisis».

«Iba a empezar a faltar la comida, armamos ollas populares, sabiendo que nos estamos exponiendo. Uno vive ahí adentro y conoce la realidad de los vecinos. En algún momento varios compañeros iban a caer, al igual que en la Villa 31», expresó Graciela Gonzalez Jara.

«Con respecto al agua, venimos con un faltante hace dos años. Esto no es desconocido por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, lo venimos debatiendo desde hace tiempo y solo tenemos la cisterna. Con el aislamiento los camiones no querían entrar por miedo al no tener garantías de cuidado. Eso se resolvió tres días después del DNU de aislamiento obligatorio», señaló.

«La prevención era lavarse las manos y nosotros no teníamos agua», denunció.

Sobre la merienda con la que se asistía en el barrio a 170 personas, confirmó que cerró y que no saben «cómo sostener» la necesidad de brindar la merienda.

«En la mesa de crisis se había pautado que, en caso de que un referente encargado de un merendero o comedor se enferme, ellos se tenían que ocupar, pero hoy no sabían que hacer. El gerente de grupos comunitarios tartamudeaba, que nos baja lo poco que nos baja para la merienda, no sabía que hacer, no tienen un  protocolo», manifestó.

«Los militantes, otra vez, estamos resolviendo las cosas que ellos tienen que hacer», concluyó.

Fuente: No Vuelven Más – FM La Patriada

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