Eliana – Referente Territorial de Género – La Cámpora Barrio Inta

 

El grito silencioso de miles de mujeres a lo largo y a lo ancho del país se fue alzando cada vez más al ritmo de las desesperantes cifras de muerte como consecuencia de la violencia machista. Tanta fue la indignación y el hartazgo que se produjo en la sociedad, que con las manifestaciones de repudio por todos los medios se logro cambiar la carátula obsoleta de los crímenes de mujeres que pasaron de llamarse crímenes pasionales a ser considerados Femicidios. 

Un logro importante, si tenemos en cuenta que determinando objeto o evento al asignarle un nombre especifico es como obtiene visibilidad. Sin embargo, nada parece alcanzar para disminuir, ni mucho menos erradicar, la conducta asesina y patriarcal de quienes se consideran dueños del cuerpo, las decisiones y la vida de una mujer.

Hace 5 años, un 3 de junio de 2015, un ruidoso evento irrumpió en el escenario político y social del país, y llegó para quedarse. Ese día, cientos de miles de mujeres de todas las edades, se concentraron en los alrededores de la Plaza Congreso y en todo el país. La consigna catalizadora y aglutinante de todos los reclamos sonó de manera estruendosa y a una sola voz: NI UNA MENOS ¡VIVAS NOS QUEREMOS!. Los feminismos se abrazaron en un solo grito, empoderadxs durante décadas de lucha en soledad y asimetría.

Hoy, en pleno contexto de pandemia, de confinamiento social obligatorio, las noticias están muy lejos de ser alentadoras. Según un informe del Registro Nacional de Femicidios, Femicidios Vinculados, Trans/Travesticidios y Lesbicidios de la organización MuMaLá (Mujeres de la Matria Latinoamericana), desde enero de 2020 a la fecha, se registraron 124 femicidios, uno cada 29 horas.

Si proyectamos la lupa sobre los barrios vulnerados de la ciudad Autónoma de Buenos Aires, la realidad es muy compleja. El testimonio de Eliana, referente barrial de Genero de La Inta, refleja los obstáculos con que se encuentran las compañeras que, en la mayoría de los casos, conviven con sus agresores.

Una de las preocupaciones que manifiestan tanto las victimas, como las organizaciones sociales y políticas que contienen y asesoran a las mismas, es que los titulares de las obras sociales que deben encargarse de asistir a las victimas de violencia de género, son los mismos agresores.

“Tenemos muchos casos de mujeres, cuya obra social todavía se encuentra a cargo del violento, y como requisito le siguen pidiendo los tres últimos recibos de sueldo, que no lo tienen por razones obvias. Es una deuda pendiente”, considera Iliana, que milita en el barrio junto a otras instituciones sociales y religiosas.

La prevención para los casos de violencia machista aún espera una respuesta concreta. Actualmente, por primera vez, contamos con un Ministerio de la Mujer. Es el primer gobierno que, desde la campaña electoral propuso como una de las metas la aprobación de la Ley del Aborto Legal, Seguro y Gratuito, como uno de los pilares de inclusión y de reconocimiento a los derechos humanos de las mujeres y disidencias.

Nuestro compromiso militante y humano consiste en mantenernos unides en la trinchera y la lucha hasta lograr la emancipación y la libertad de les mujeres y disidencias

 

¡NI UNA MENOS! ¡VIVAS NOS QUEREMOS!

 

Si sos víctima de violencia de género podés comunicarte a la línea 114

https://www.argentina.gob.ar/aplicaciones/linea-144-atencion-mujeres

 

Fuente: Atalaya Sur – Proyecto Comunidad

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