Así lo aseguró Claudia Romero, subcoordinadora de la Junta vecinal de la villa 21 24, a propósito el Dispositivo Estratégico de Testeo para Coronavirus en Territorio de Argentina (DETeCTAr) que se inició en ese barrio popular. También habló del aumento de la cantidad de asistentes a los comedores, “por día damos 1.900 platos de comida cuando antes estábamos dando 300”.

Por Pablo Ariel Velázquez
El 18 de mayo se inició el Dispositivo Estratégico de Testeo para Coronavirus en Territorio de Argentina (DETeCTAr) en la Villa 21-24. Estuvieron organizaciones sociales barriales, representantes de la junta vecinal, el IVC (Instituto de la vivienda de la ciudad), la UGIS (Unidad de Gestión e Intervención Social), la ACUMAR (Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo), Defensoría del Pueblo porteña y los ministerios de Salud de Nación y Ciudad y de Desarrollo
humano y Hábitat de CABA.
En su reporte, el ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat informó luego del operativo que «el Gobierno porteño confirmó 1.410 casos de Covid-19 en los barrios vulnerables de la Ciudad. De ellos, 85 ya han recibido el alta médica. Los más afectados son: Barrio 31 con 966 casos y Barrio Padre Ricciardelli (1-11-14), con otros 373″.
Además, señaló que hay «42 en el Barrio 21-24; once en Ciudad Oculta; seis en Barrio 20; cuatro en Barrio
Cildañez; tres en Rodrigo Bueno; dos en Barrio Ramón Carrillo; uno en Zavaleta; uno en Barrio Fátima y uno en el Barrio Inta. Mientras que fueron 337 personas las que recibieron el alta médica».
«Este esfuerzo para hacer el testeo, después de 50 días de reclamos de parte de las organizaciones del barrio, se logró con lucha», contó Claudia Romero, subcoordinadora de la Junta vecinal de la villa 21 24.
Desde la Junta Vecinal ella se organiza «para las tareas de cuidado a los adultos mayores, asistiéndolos en sus compras de víveres y medicamentos».
Claudia Romero también denunció que «el gobierno no fumigó ni descacharreó a tiempo y hay muchos casos de dengue», al tiempo que confirmó que «aumentó muchísimo la cantidad de asistentes a los comedores comunitarios, por día damos 1.900 platos de comida cuando antes estábamos dando 300″.
El ministro de Salud de Buenos Aires, Fernán Quirós, en su última conferencia del viernes 15 de mayo, explicó el procedimiento: «En cada barrio se da una búsqueda activa de los convivientes de los casos confirmados, o de sus contactos estrechos, y al día siguiente los visitamos uno por uno en sus casas, golpeamos la puerta, interrogamos por síntomas y hacemos los hisopados».
Eso será «de manera permanente en 31 1.11.14» y 21.24, con el propósito de «cortar la transmisibilidad del virus».
Quienes se encuentran con síntomas son trasladados a unidades febriles de urgencia. Y si no presentan síntomas vuelve a esperar resultados del test en su casa. Al día siguiente lo buscan y si es positivo y necesita estar monitoreado va a un hospital, si no presenta síntomas lo trasladan a un hotel a aislarse.
El Padre Toto, de la parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé de la villa 21-24, dijo que «los testeos rápidos permiten ver en qué situación estamos realmente».
«Queremos que las organizaciones sociales acompañen al ministerio de salud y al de desarrollo humano y hábitat
para generar confianza en los vecinos que los van a recibir».
«Es que realmente, en un barrio donde falta luz en invierno y agua en verano -o en el medio de una pandemia donde lavarse las manos es vital- hay muchos miedos para sortear», relató Cristina, de la organización Mujeres en Lucha.
«Muchos abuelos que viven con hijos y nietos, entre 5 y 8 personas en una casa, no quieren abandonar la casa por miedo a perderlo todo, y no pueden quedarse por miedo a morir», expresó.
Barriendo las veredas de la Casa para la Cultura Popular, donde se concentraron todos los actores sociales que garantizarán y monitorearán el operativo Detectar, dos trabajadoras relataron cómo llevan la cuarentena: están preocupadas, ya que la pequeña hija de una de ellas tiene problemas respiratorios graves.
Además, entre las 2 y 3 de la mañana deben cargar agua porque falta, sobre todo en verano.
Una de ellas contó que la gente sin dinero no accede a Internet ($900 por mes el más barato de los planes), que no es buena la señal, que la necesita para las tareas de la escuela y como recreación para sus hijos. Cuentan que no
pueden dejar de trabajar, «pero lo hacen con miedo».
«Nosotros estamos luchando para que el acompañamiento a la gente que queda aislada en su casa se haga como corresponde», dijo el Padre Toto.
Desde su parroquia están promoviendo que el gobierno haga llegar alimentos a cada casa, así no tienen que salir a buscarlo, situación que «genera conflictos de vecinos».
«La pandemia puso de manifiesto problemas estructurales que tiene nuestro barrio».
A los «problemas de infraestructura como falta de agua, cloacas en malas condiciones, problemas de tendido eléctrico que se complican con el frio», se suma el problema de la exclusión, «pibes en situación de calle por el paco y la situación alimentaria por la falta de changas».
En estos días, referentes de otros barrios populares mantienen contactos con el gobierno de la ciudad pidiendo que el operativo DETeCTAr se multiplique y se establezcan protocolos públicos de abordaje de la pandemia en cada barrio en particular.
A su vez ese mismo mediodía del lunes 18 de mayo, el comité de Crisis de la villa 31, que nuclea distintas organizaciones barriales, presentó en la Parroquia Cristo Obrero, hizo pública la exigencia de que se decrete el estado de Emergencia Habitacional, Alimentaria y Sanitaria en el barrio Padre Mugica.
Se busca que aumenten las porciones de alimentos a los comedores, se entreguen elementos de limpieza, se hagan más test y puntualmente, que se utilicen 600 viviendas sociales que no están habitadas, para acoger a los vecinos que necesiten estar aislados.
Allí, víctimas de la pandemia, dos referentes barriales perdieron la vida. Ellos eran Víguictor Giracoy del comedor Estrella de Belén, con 25 años de historia, y Ramona Medina quien era coordinadora del área de Salud de la Casa de la Mujer de la organización La Poderosa.
Sus vecinos exclaman que estamos a tiempo, esta semana en particular, de evitar una tragedia en los otros barrios. Esperan respuestas más rápidas y efectivas de parte del Estado, en particular responsabilizan al Secretario de Integración Social y Urbana Diego Fernandez, dependiente del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat.
Esa área del gobierno de Larreta es la encargada especifica de urbanizar e integrar el barrio Padre Mugica, una experiencia que el gobierno porteño muestra como modelo a seguir.
Un vecino de la 31, cuyo sobrino de 6 años es positivo de coronavirus apunto directamente a este funcionario y a lo que calificó de excesiva burocracia a la hora de atender los problemas del barrio. Por ahora sigue siendo el barrio con mayor cantidad de afectados por coronavirus.
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