Según un informe publicado por el Observatorio del Derecho a la Ciudad (ODC), en conjunto con el Instituto de Políticas Publicas, siete de cada diez porteños que habitan villas y asentamientos no acceden al agua potable.

La falta de agua corriente aqueja a los vecinos y vecinas de todas las villas y barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires. Una de ellas es la Villa 20, ubicada en el corazón de Villa Lugano, en la que la mitad del barrio está sin suministro desde mayo de 2018.

A esta situación desesperante para los habitantes se suma que a la fecha no hay respuestas de las instituciones del Estado con presencia en el barrio. Tanto desde el Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC) como de la Unidad de Gestión e Intervención Social (UGIS) alegan las demoras al proceso de urbanización en curso, el cual se anunció en 2016 y a la fecha no ha avanzado prácticamente con las reformas estructurales. 

La única respuesta ante la contingencia es el suministro de agua potable mediante camiones cisterna que asisten a distintas manzanas cargando tanques de agua, en el mejor de los casos,  o  baldes y recipientes para quienes no cuentan con taque en sus viviendas.

La problemática se agrava en el contexto de la pandemia, en donde a la falta de agua se suma la dificultad económica de los vecinos y vecinas para garantizar los elementos de limpieza necesarios para la prevención del COVID 19.

Otro factor de riesgo que se suma es la propagación del Dengue debido a la acumulación obligatoria de agua. La comuna 8 es una de las más afectadas y con más casos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

La emergencia eterna y la precarización de las políticas publicas. 

En FM La Patriada, dialogamos con María Eva Koustsovitis, Ingeniera Hidráulica, sobre este flagelo inherente a los barrios populares, y consideró al respecto: “La Ciudad de Buenos Aires presenta algunas particularidades. No solo es el distrito más rico de nuestro país, sino que además, es una ciudad que tiene un presupuesto per cápita equivalente a importantes ciudades de Europa como Roma o Madrid”, sostuvo.

En esa misma línea, expresó que sin embargo, “acá en la ciudad de Buenos Aires, uno de cada siete porteñas y porteños que habitan en villas, asentamientos y barrios populares no acceden formalmente al agua potable. Y esto condiciona la reproducción de la vida porque reduce la esperanza de vida”, afirmó.

Por lo tanto, indicó que las más afectadas son las Comunas 4 y 8, donde la mortalidad infantil tiene porcentaje mayor respecto de comunas que se encuentran en el norte de la ciudad, “donde la esperanza de vida está reducida en mas de diez años”, enfatizó.

“Cuando hablamos de no acceder formalmente al agua potable,  también estamos hablando de una violencia muy invisibilizada hacia las mujeres y disidencias”, explicó, porque son ellas en general “quienes llevan adelante las tareas de cuidado y las que destinan gran parte de la tarea diaria para poder aprovisionarse”, lo que “limita toda posibilidad de autonomía de las mujeres” manifestó la ingeniera María Eva Koustsovitis.

Por otra parte, se refirió a la precarización de las políticas públicas y los grandes negocios en detrimento de los barrios vulnerados: “Si acumuláramos el costo anual del servicio del camión cisterna durante estos 13 años de gestión macrista en la Ciudad de Buenos Aires, ¿Cuántas obras de infraestructura hubiéramos podido ejecutar? ¿Cuántas familias hubieran estado conectadas a las redes de agua potable y saneamiento cloacal?, cuestionó.

“El negocio de la emergencia eterna, tiene como consecuencia la precarización de las políticas publicas en estos barrios”, completó.

 

 

Fuente: Me gustas cuando callas – FM La Patriada

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