Soledad – Referente – La Cámpora Barrio INTA

Según el informe de la encuesta permanente de hogares del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), publicado en marzo de 2020,  74,5% de mujeres del país dedican seis horas diarias promedio al cuidado de otras personas en diferentes contextos.

Esta realidad pre pandémica fue agravada profundamente en los últimos meses, sobre todo en los barrios vulnerados de la ciudad y la zona metropolitana de Buenos Aires. La tarea de cuidado doméstico se extendió al calor de las necesidades generadas por la cuarentena.

La falta de respuesta por parte del Gobierno de la Ciudad frente a las urgencias en la demanda de insumos de prevención e higiene, pero sobre todo de alimentación, provocó que todos los vecinos, en su mayoría mujeres se vieran involucradas en la necesidad de ponerse al frente de los diferentes comedores, ya existentes o improvisados ante esta coyuntura.

Ramona Medina es la primera mujer, madre y referente social que pagó con su vida la desidia y el abandono de quienes fueron electos democráticamente para protegerla, quiénes debieron garantizarle un contexto social saludable. A  la fecha de hoy, asistimos al tercer periodo de gobierno del PRO en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Las promesa de urbanización de la Villa 31 sigue esperando. Ramona se quedó sin tiempo. Se la llevó el COVID -19. Antes y después, cientos de mujeres van formando parte de la cifra de contagios, que pudieron ser evitados con disciplina y decisión política.

La feminizacion de la pobreza es un concepto abstracto que se vuelve tangible en cada una de  estas mujeres que se enfrentan al miedo cotidiano al que quedan expuestas por la vulneración de todos sus derechos.

Surge así la necesidad de contrarrestar la desigualdad a través de una ley que garantice el reconocimiento a las mujeres encargadas de esta tarea. Con este objetivo, el bloque legislativo del Frente de Todos hizo la presentación del proyecto.

Maru Bielli, legisladora porteña por el Frente de Todos, señaló en una entrevista con FM La Patriada que el proyecto de ley presentado tiene por objetivo el reconocimiento y una asignación salarial  para las compañeras que llevan adelante la importante tarea en los comedores comunitarios de la ciudad de Buenos Ares. “El proyecto intenta poner un poco de justicia en aquellos lugares donde existe una mayor invisibilización que quedó a la luz con esta pandemia”, consideró.

Asimismo,la legisladora expresó que ésta es una tarea esencial no reconocida ni simbólica ni económicamente.

En el contexto que estamos atravesando, los improvisados comedores armados en varias casas se suman como un paliativo frente a la situación de crisis sanitaria y económica. Como lo asegura Soledad, referente de La Cámpora Barrio Inta.

Sostiene que las unidades básicas trabajan en conjunto con diferentes instituciones sociales y religiosas. “Los comedores no dan abasto, las madres se quejan de los alimentos que provee el gobierno de la ciudad: verduras podridas, arroz con gorgojos, entonces,  los vecinos empezamos a hacer ollas populares con donaciones de almacenes, de panaderías, para poder llevar un plato de comida a todos aquellos que hoy lo están necesitando”, aseguró.

En ese sentido, la legisladora por el Frente de Todos María Bielli señaló que en la Ciudad de Buenos Aires existen mas de 700 comedores entre grupos comunitarios y comedores asistidos, y en ningún caso el gobierno de la ciudad tiene en cuenta el trabajo que llevan adelante quienes cocinan esa comida que se distribuye entre los vecinos.

Hoy mas que nunca queda expuesto que la tarea de cuidado (en este caso, social), al no producir valor capital no le sirve a la sociedad de consumo, por lo tanto, el proceso de valoración económica y de reconocimiento requiere de un camino mas largo.

El apoyo necesario para transitar el proceso de reconocimiento también se encuentra en los cientos de compañeros que día a día sostienen el arduo trabajo junto a las mujeres en los barrios. Es el caso de Jonatan, otro de los referentes políticos del barrio Inta, quien expresa la intención de ser el nexo entre las compañeras que necesitan una mano y estar ahí para brindarles algunas herramientas. “El golpeo de la persiana de la unidad básica creció de manera exponencial. A través de la Junta Comunal ayudamos en lo que mas podemos, ya que el Gobierno de la Ciudad solo está entregando en las escuelas bolsos de mercadería miserables”, sostuvo.

Al respecto, el referente señaló que vienen trabajando en conjunto con otra unidad básica que se encuentra en el barrio Piedrabuena y con la parroquia del barrio. “El contexto es el mismo que se viene viviendo en casi todas las villas de la ciudad. Es muy poco lo que nos da y tenemos que hacer malabares con lo que podemos”, insistió y se mostró esperanzado con la aprobación del proyecto de ley de reconocimiento a las compañeras.

Por su parte, desde el Ministerio de las mujeres, género y diversidad se planteó como una prioridad trabajar por una redistribución más justa de las tareas de cuidado a través del diseño de políticas integrales.

Fuente: Atalaya Sur – Proyecto Comunidad

 

 

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