Graciela González Jara, referente de la Organización Social y política Proyecto Comunidad, cuenta cómo se vive la cuarentena en el barrio a pesar del abandono que sufren los habitantes por parte del Gobierno de la Ciudad.

La falta de infraestructura y de condiciones de habitabilidad lleva a que se torne difícil cumplir estrictamente el aislamiento social, preventivo y obligatorio.

En primer lugar, el elemento vital para combatir cualquier contingencia fito-sanitaria que es garantizar normas básicas de higiene no es un derecho en villa 20. NO HAY AGUA en la mayoría de las manzanas, situación que no es nueva y que el Gobierno de la Ciudad no resolvió antes de la pandemia.

Si bien, las organizaciones sociales y comunitarias de la zona realizan un esfuerzo descomunal para ayudar a paliar esta situación, es imposible cumplir con las pautas sanitarias en su totalidad, no sólo por la falta de agua sino también por la ausencia de elementos de higiene que no son proveídos por Horacio Rodríguez Larreta.

El miedo es otro de los elementos que genera la incertidumbre: “Tratamos de informar a la mayor cantidad de vecinos posible porque, tanto la desinformación como la sobreinformación generan pánico en la población”, asegura la referente de Proyecto Comunidad.

Sumado a esto, está también el problema de otra enfermedad que es preexistente, pero que se ha ido incrementando: el dengue. Esta situación empeora el problema, ya que varios síntomas de ambas enfermedades son similares como la fiebre y genera la confusión y el pánico tanto en los pacientes, como en los familiares.

Frente a esta coyuntura, las organizaciones apelan a la responsabilidad individual de respetar las pautas de cuidado en la medida en se encuentren al alcance de cada uno de los vecinos para protegernos. “Entre todos saldremos adelante”, concluye Graciela González Jara.

La responsabilidad es de cada une. La salida es colectiva.

Fuente. Atalaya Sur- Villa 20

Hacer Comentario