Por Pablo Ariel Velázquez 

La Comuna 7, que incluye a Bajo Flores, Flores y Parque Chacabuco, tiene la mayor cantidad de infectados de dengue (1775 al 22/05), y la segunda mayor cantidad de positivos de COVID-19: 826 al 22/05.

Aldo Pagliari, Director del CeSaC 20 (Centro de Salud Comunitaria) explicó que este año la explosión del dengue fue fuerte, y que eso tiene que ver con una falta de prevención del tema, y con un trabajo que debería haberse hecho y no se hizo.

Además, recordó las condiciones de vida y de vivienda de los vecinos del Barrio Ricciardelli (Ex 1-11-14): allí muchos habitantes almacenan el agua en tachos, por falta de agua corriente.

Julián Cappa, miembro de la Junta Comunal n°7 por el Frente de TODOS, también advirtió sobre sobre el dengue: “La situación es dramática hace varios meses, hemos tenido gente internada”, “desde 2016, 2019 fue el año con menos actividad de prevención de dengue”.

También denunció que, este último verano, hubo amplios terrenos baldíos públicos que no fueron abordados para su limpieza.

Por otra parte, el nuevo coronavirus cuenta en la villa 1-11-14 con 1161 casos positivos descubiertos por el testeo focalizado, información que brindó el ministro Fernán Quirós.

Pagliari remarcó que, desde el Ministerio, se trabaja más con otras instituciones por fuera del CESAC y que, “a los Centros de Salud nos quieren dejar afuera, cuando en realidad estamos bien adentro y bien en contacto con la gente. Hay una descoordinación, una falta de liderazgo ministerial».

«Distintas organizaciones se van ocupando, se va derivando la cuestión, acá el operativo DETECTAR lo está coordinando la Defensoría del Pueblo, son cosas raras”, añadió.

Desde el CESAC hicieron espacio en un jardín, hoy cerrado, para poder tener una atención diferenciada a las otras problemáticas que son prioridades corrientes en el barrio: tuberculosis, diabetes, hipertensión; todo eso reduce la posibilidad de vida en relación a otros barrios. Además, continúan la atención de salud reproductiva.

Paglari también contó que el aislamiento a quienes se hacen el testeo, a pesar del tiempo de preparación que hubo, comenzó llamativamente a colapsar.

Y remarcó la solidaridad que subyace entre los más humildes: “Hay gente que hay que aislarla porque dio positivo de coronavirus, y sus vecinos se ofrecen a cuidar a sus criaturas”.

Julián Cappa y su bloque de comuneros, en sintonía con la Iglesia Madre del Pueblo y otras organizaciones, propusieron usar las pensiones que tiene el Club San Lorenzo frente al barrio para aquellos que tienen que esperar su testeo dándole calidad humana y sanitaria al operativo.

Sin embargo, el gobierno de la ciudad de Buenos Aires demoraba la firma de un convenio para efectivizarlo, y terminó juntando casos positivos con casos sospechosos, que luego fueron descartados, en hospitales que empiezan a aparecer saturados, con faltantes de insumos, y con agentes de salud expuestos.

El pasado domingo, el alcalde Horario Rodríguez Larreta declaró en conferencia de prensa que ya han derivado a 1.200 contagiados de COVID-19 a hoteles para su aislamiento.

También, abrieron el mayor centro de aislamiento en Costa Salguero, además de anunciar el uso del edificio de la terminal de cruceros, a 500 metros de la villa 31, con espacio para esperar el test.

El predio fue cedido por la presidencia de Nación.

También agradeció a las organizaciones sociales que acompañan en los “barrios vulnerables”.

¿Qué miedos, qué barreras se deben romper para tejer relación con un Estado que en general persigue o abandona?

Se escuchó decir en la presentación de un operativo DETECTAR: “No somos la Policía de la Salud”.

En términos de seguridad, surgió la preocupación en estos días desde los vecinos: Si alguien tiene que dejar la casa sola durante quince días, ¿Qué pasa? ¿Con qué se encuentra?

Por esa misma razón, para que todos se sientan seguros de hacerse el testeo, el presidente Alberto Fernández explicó que se trabajará en conjunto entre las fuerzas de seguridad federales y de la Ciudad, para despejar temores en ese sentido (y abrir otros, en otro sentido).

 

La Comuna 8 abarca los barrios de Villa Soldati, Villa Riachuelo y Villa Lugano. Se calcula que alrededor de 200.000 ciudadanos viven distribuidos en distintas condiciones, muy desiguales algunas.

Según los últimos datos emitidos, toda la Comuna cuenta con 1.136 casos de dengue, y 139 de COVID-19.  Entre ellos, 26 en villa 20; 11 en Ciudad Oculta; 5 en Barrio Ramón Carrillo; 4 en villa Los Piletones; 2 en Barrio Fátima y 2 en el Barrio Inta.

A ese cuadro se suma que la Comuna no tiene hospital. 

A su vez, gran cantidad de vecinos viven en complejos habitacionales, donde también llega asistencia alimentaria, aunque mucho menor que en las villas, y donde también organizaciones solidarias realizan ollas populares.

Miguel “Mope” Eviner resultó electo en octubre del 2019 como presidente de la Junta Comunal 8 por el Frente de TODOS.

Él denunció que es  “es la comuna más olvidada de la ciudad. Tenemos problemas de estructura en los complejos habitacionales, hacinamiento en las villas, falta de urbanización. Es donde peor se levanta la basura en toda la ciudad, faltan escuelas; hace más de 10 años que están construyendo nuestro hospital”.

En medio de la pandemia, los problemas estructurales de algunas torres de Lugano, Soldati y Piedrabuena acechan.

“En los complejos de nuestra comuna tenés baja presión de agua, o uno o dos días no tenés, te quedas 10, 12 horas sin luz. Eso en medio del aislamiento genera mayor tensión” dijo,  y agregó: “Necesitamos mas UFUs (Unidades de Febriles), que los CeSac tengan todos los elementos para atender. Necesitamos cuidar a nuestros médicos”.

Hace un mes vienen pidiendo al Gobierno de la Ciudad que protocolice la actuación del ministerio de Salud y de Desarrollo en villas: que garantice la asistencia alimentaria y que traslade a los contactos estrechos (familiares) de los casos positivos detectados, a seguir el proceso en hoteles.

“Están muy lentos, comparado con la rapidez que sacaron el protocolo para apertura de comercios” afirmó Mope, quien consiguió mediante un amparo, junto a la comuna 4, que el Juez Reynoso dictara sentencia ordenando al Gobierno de la Ciudad que presentase dicho protocolo (fecha máxima el 26/05).

También se le ordenó que asegure provisión de elementos sanitarios, garantice suministro de agua potable, espacios para aislamiento, higiene y desinfección de espacios comunes y públicos, e informe de las alternativas de abordaje al tema de violencia de género.

El ministro Fernán Quirós dijo, el viernes pasado en conferencia, que el protocolo que exige el Juez Reynoso es el cronograma de implementación del programa DETECTAR que ya están implementando, por lo que presentarán ese plan.

Hoy en la Villa 20, y el sábado pasado en Villa 15, desembarcó el operativo DETECTAR.

A la fecha ya se testearon 26 personas y confirmaron 9 casos positivos en Villa 15.

En la también llamada Ciudad Oculta, Belén Rimoldi del IVC, corre de un lado a otro coordinando el armado de equipos territoriales que harán la búsqueda de contactos estrechos en 14 viviendas de la villa y barrios cercanos.

Rimoldi puntualizó que la primera noche de testeo, sí o sí, el resultado se espera en un hotel o en un hospital, previa decisión médica, para no generar altas horas de espera.

Se pide a la gente que se equipe con un bolso para una noche de ausencia y así dar tranquilidad a su entorno. “Las organizaciones sociales tienen un rol fundamental” al contar con información de barrio, más familiar y de comunidad que lo que puede generar un ente de gobierno, y eso ayuda en la ruta diaria de búsqueda de posibles casos.

Julieta Williams es coordinadora del MDHyH de CABA. Ella aceptó que en muchos casos anteriores el gobierno porteño tomó la decisión de esperar los resultados el mismo día para que los que dieran negativo puedan irse a sus casas. Y que tuvieron “algunas demoras en ese ínterin”, aseguró.

“Estamos mejorando el proceso para una derivación más rápida”, añadió.

También afirmó que se brindará asistencia alimentaria e higiénica a los contactos estrechos de los testeados.

“El protocolo es mucho más amplio. [los ministerios de] Salud y Desarrollo Humano lo vienen trabajando, y el operativo tiene su propio protocolo de funcionamiento. Después hay un protocolo específico para las distintas situaciones en cada barrio”, precisó.

El último domingo, ante la pregunta de si estaba resuelto el tema de falta de agua en las villas, la ministra María Migliore sostuvo que “los problemas anteriores de agua están todos resueltos, todos garantizados.

Además, se dispuso un mecanismo de emergencia y respuesta inmediata para que ningún vecino se quede sin agua. Trabajando en conjunto con AySA”.

El distanciamiento en las villas es difícil.  Tanto como que el gobierno de la ciudad (luego de 12 años) resuelva la crisis habitacional previa al coronavirus; que construya viviendas nuevas y las entregue en forma; que cuide, refaccione e higienice las viviendas sociales y complejos habitacionales existentes; que urbanice integralmente las villas, que cumpla a tiempo las tareas de prevención de las otras epidemias, o que termine de construir un hospital en la comuna 8.

O que garantice agua potable o por lo menos para lavado.

Los ciudadanos no fueron cuidados a tiempo, y hoy la urgencia devela estragos. Una Pandemia de nuevo tipo invita a atacarla improvisando actuaciones nunca antes realizadas. El Gobierno de la Ciudad realiza estas improvisaciones bajo el amparo de la cauta, prudente y responsable ayuda de organizaciones sociales y políticas a las que se destrató, o incluso se persiguió cuando la fuerza política de Larreta detentaba el poder político nacional.

«Argentina Unida», reza el banner de la unidad sanitaria móvil del barrio Padre Mugica.

Agustín Navarro, coordinador de un merendero del movimiento social Barrios de Pie, otro referente de las organizaciones que con su solidaridad sostienen la vida en las villas, murió en esta última fecha patria, sumando un total de 23 fallecidos por covid-19 en todas las villas.

Al menos 2.841 personas han contraído coronavirus en las villas de la CABA hasta hoy hoy.

Agustín era de la villa 31. Sus familiares siguen sin agua.

 

Hacer Comentario